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sector automoción
27 marzo, 2014

Retos y oportunidades en el sector de automoción (II)

Como apuntábamos en un post anterior, el sector de la automoción, y en particular el área de fabricación, se enfrenta, a día de hoy, a una situación difícil, causada principalmente por el descenso de la demanda de vehículos durante los últimos años, tanto interna como externa. De hecho, la capacidad de producción de las fábricas en España está siendo aprovechada sólo al 80% del nivel máximo alcanzado en 2004 debido a esa caída. Aún así, las fábricas españolas se mantienen entre las mejores en índices de productividad, con 10 de las plantas más productivas de Europa y un volumen de 1,98 millones de vehículos fabricados en 2012, lo que sitúa a España en segundo productor de la Unión Europea y el undécimo a nivel mundial.

Pero ¿cómo mantener esos niveles de competitividad? Como apuntábamos, es necesario ser minuciosos en el análisis de la situación, para marcar un diagnóstico adecuado y vigilar los procesos que se pongan en marcha para la mejora; asimismo, será preciso aprovechar al máximo las tecnologías disponibles en el mercado para reducir los costes en dichos procesos. En realidad, la industria de la automoción española lleva tiempo haciéndolo y por eso puede presumir de haber fabricado más de 61 millones de vehículos en los últimos 25 años.

El sector siempre ha sido competitivo en la fabricación de vehículos y también en la industria de componentes, que proporciona un alto valor añadido a las compañías multinacionales de automoción con fábricas en España. De hecho, este último está compuesto por 1.000 empresas cuya facturación en 2012 superó los 27.000 millones de euros. En todo ello también ha contribuido la inversión realizada por la industria del automóvil en I+D, que fue de 1.600 millones de euros en 2012, un 12% del total en España, situando a este sector en segunda posición tras el Químico.

Nuevas tecnologías para mayor competitividad

Y a pesar de todo, no es suficiente. La evolución de la demanda indica que es necesario buscar nuevas fórmulas para mejorar la productividad, la eficiencia y la competitividad, sin dejar de avanzar en las líneas trazadas hasta hoy. En ese sentido, cobra especial importancia el análisis y la visión estratégica y global del problema. Así se señala en distintos informes, como “Temas candentes de la industria del automóvil en España. Acelerar el cambio para garantizar el futuro” realizado recientemente  por PriceWaterHouseCoopers.

Como indica la consultora, por una parte, la situación geográfica de España es un hándicap para la exportación. El hecho de estar alejada de los países receptores en Europa, su principal mercado, coloca a la industria en una posición de desventaja frente a las industrias locales, debido a los costes que ocasiona el transporte. Por otra parte, el hecho de que las multinacionales sigan manteniendo sus propios centros de I+D en sus países de origen, resta capacidad de innovación a la industria en España, que sigue siendo depositaria y usuaria de la misma, pero no su generador.

Reducir los efectos de estos dos factores es clave para asegurar el futuro de la fabricación de vehículos, tanto automóviles como industriales, en las condiciones actuales y garantizar que las multinacionales no opten por trasladar a otros países sus fábricas. Desde el punto de vista de la eficiencia en procesos, donde también la industria española es puntera, quedan aún mejoras por realizar, por ejemplo en lo que atañe al transporte.  En ese sentido, el uso de tecnologías informáticas y software adaptado para la optimización de procesos y la reducción de costes, será también de gran ayuda.  La logística en el almacenamiento y la distribución es un asunto crucial en esa tarea, para cuya ejecución son claves herramientas potentes de ERP que permitan controlar y analizar cada paso en la cadena para aportarle más valor.

Por otro lado, mejorar los procesos de fabricación requiere combinar innovación y tecnología. Usar las nuevas herramientas informáticas para el procesamiento de datos y la organización de los procesos, y adaptarlas a las necesidades en todos los eslabones de la cadena es parte también de la inversión en innovación, ya que el llamado I+D incluye no sólo su adopción sino también su desarrollo. De esta forma, desde el software se responderá paso a paso a esa necesidad y, al ligar esos procesos a otros eslabones de la cadena como la venta y la post-venta, se aportará aún más valor al conjunto, algo ya factible con el uso de CRM’s. Por todo ello, el I+D es imprescindible para consolidar la industria española del automóvil como centro de excelencia tanto en innovación tecnológica, como en productividad y eficiencia.

Por supuesto, todo ello requerirá de una mayor implicación de la Administración, con ayudas a la innovación y nuevas inversiones en infraestructuras de transporte, que contribuyen de forma importante a esa reducción de costes y agilidad en los procesos. Pero también exige concienciar a quienes dirigen las empresas del sector de que, si se quieren mantener los niveles de competitividad actuales de la industria de la automoción española,  la apuesta por la innovación ya no es opcional, sino necesaria.

Sobre el autor

El equipo de comunicación del departamento de marketing de Prodware

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