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redes sociales corporativas
23 abril, 2015

“Habemus” Red Social Corporativa ¿y ahora, qué?

Son muchas las empresas que se han decidido a implantar una red social corporativa en los últimos tiempos. E incluso haciéndolo de forma ordenada, es decir, teniendo claros los objetivos, sabiendo quienes liderarán el proyecto y con qué recursos contarán, a menudo, tras la implantación, surge la duda: ¿y ahora, qué?

Responder a esta pregunta adecuadamente dependerá, primero, de haber seguido los pasos citados. Aún así, existirán barreras que salvar como la desconfianza de los usuarios, traducida en preguntas del tipo: ¿quién verá lo que hago? ¿me vigilarán? ¿controlarán el tiempo que dedico a esta red? Asimismo, tendrán que hacer frente a quienes no son muy amigos de los cambios o las innovaciones tecnológicas. E incluso, habrá de vencerse la resistencia a conceptos que se materializan en el uso de una red social como es la transparencia en la información, o la transversalidad o desaparición de niveles jerárquicos en la comunicación interna…

Todos ellos son obstáculos salvables siguiendo una serie de pautas que se basan en realizar una implantación paulatina de accesos, herramientas y procedimientos:

1º Comunicar e informar: comunicar la implantación de la red social corporativa, explicando los objetivos, cómo y quién lo gestionará, y qué uso podrá dársele, así como las limitaciones con las que contará;

2º Abrirse al feedback: enviar formularios o encuestas para pedir opiniones sobre la mejor forma de usar la red social corporativa, y cuando se inicie su uso, para recibir objeciones y sugerencias de mejora. De esta forma, se hará partícipes a los usuarios, que verán en la red social corporativa una herramienta flexible y moldeable según sus necesidades;

3º Crear comunidades: crear distintas comunidades de uso, temáticas o departamentales para incorporar a los usuarios y que se reconozcan en ese entorno, tanto por el hilo de las conversaciones, como por el interés de la información y su utilidad. De este modo, no sólo se captará su atención sino que se incentivará el sentido de pertenencia.

4º Abrir a la creación de contenido: dar acceso paulatino a herramientas que permitan no sólo compartir el contenido o comentarlo, sino a crearlo desde 0.

5º Abrirse a todo: dar acceso a nuevas funcionalidades que permitan abrir nuevas comunidades, grupos de discusión, foros y encuestas, además de compartir contenido o crearlo en muros o comunidades ya creadas por la empresa inicialmente. Esta etapa será la de la madurez, cuando los participantes hayan aprendido y se hayan familiarizado con el uso de la red social corporativa. Es la más interesante, ya que permite el enriquecimiento mutuo y la generación de valor real para la compañía.

Con todo ello, se irá introduciendo poco a poco en el uso de esta herramienta, permitiendo que los usuarios se familiaricen con ella, a la vez que la empresa se inicie en la actitud de hacer, y dejar hacer, comunicar y escuchar, a una escala seguramente no conocida antes. Al final, se obtendrán nuevos canales en la gestión del conocimiento que, sin duda, reportarán nuevos beneficios a la organización.

Sobre el autor

El equipo de comunicación del departamento de marketing de Prodware

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